Garabandal y el Santo Padre Pío


La importancia de Garabandal


Hablar de
Garabandal en su real magnitud es hablar del futuro de la humanidad,
este santo lugar señalado por Dios es un faro de luz para el mundo y
Dios a elegido este sitio, un pueblo pequeño y humilde en una zona
montañosa del norte de España en donde aun hoy se conservan dichos
valores, atesorando los prodigiosos sucesos de la década del 60.


Fue en Garabandal donde tuvieron lugar
las apariciones de Nuestra Madre Santísima a cuatro niñas durante 5
años, contándose alrededor de 3000 apariciones publicas a partir del año
1961, año siguiente de la fecha en que la misma Virgen de Fátima había
pedido que se revelara el “tercer secreto”, pedido que en aquel entonces
la Iglesia Católica desestimo.


Queda reflejado en este hecho
extraordinario la Misericordia de Dios y la preocupación de María por
Todos sus hijos, ya que en esta intervención bajo la advocación de
Nuestra Señora del Monte Carmelo anuncia al mundo tres grandes eventos
de carácter universal previo a la segunda manifestación de Cristo.


Estos eventos han sido anunciados por
otros profetas y rectificados en otras apariciones Marianas y son : EL
AVISO , EL MILAGRO Y EL CASTIGO o Purificación .


Esta Purificación será muy grande, tan
grande como jamás la hubo ni la habrá sobre la faz de la tierra,
afectará a toda la humanidad, pero el AVISO universal y el MILAGRO
vienen antes para prepararnos y como última oportunidad de conversión.


Después del AVISO  ya nadie va a
dudar de la existencia de Dios y del amor infinito que nos tiene,
produciendo en cada alma un contacto personal con su naturaleza aunque
respetando las creencias de cada uno trayendo una profunda conciencia
del bien y del mal, en otras palabras se nos quitara parte del velo que
tenemos en nuestras almas y luego cada persona decidirá el camino a
seguir.


El MILAGRO de Garabandal viene poco
tiempo después del AVISO para confirmar al mundo que el AVISO vino de
Dios y no quede duda de su naturaleza. A partir de ese momento muchos
darán importancia a los mensajes dados por la Virgen pero como dijo el
Santo Padre Pío refiriéndose al AVISO y el MILAGRO de Garabandal , “
para
cuando crean será ya demasiado tarde

”…


Teniendo en cuenta estas proféticas
palabras de este santo hombre de Dios y dado la magnitud de dichos
eventos profetizados podemos afirmar que Garabandal es una de las piezas
mas importantes de lo que llamamos las Apariciones Marianas dado que se
vincula directamente al final de una era y nos prepara para eventos de
magnitudes universales

para
dar entrada a una nueva era libre de pecado y sufrimiento en donde
reinaran los corazones de Jesús y Maria Santísima.

 


 


El Papa Paulo VI
habla de Garabandal

 


"Es como la segunda vida de la Santísima Virgen en la tierra, y no hay
palabras para agradecerlo. Es la historia más hermosa de la Humanidad
desde el Nacimiento de Cristo"

(Papa Pablo VI, con el "imprimátur" 7 de noviembre
de 1968– de monseñor Alfonso Zaplana Belliza, obispo de Tacna, Perú)

 

 


El Santo Padre Pío
habla de Garabandal


En 1962, fue la voluntad
de Dios que su siervo, el Padre Pío de Pietrelcina, se involucrara en
los acontecimientos de Garabandal. He aquí cómo.

El
3 de marzo de 1962 las cuatro jóvenes videntes, Conchita, Mari Loli,
Jacinta y Mari Cruz recibieron una carta anónima en San Sebastián de
Garabandal. Este incidente fue reportado por el Dr. Celestino Ortiz, un
incuestionable testigo, y sobre él hace un recuento el Padre Eusebio
García de Pesquera en su libro Ella fue Afanosamente a la Montaña; de
aquí tomamos el siguiente aparte:

Félix López, un antiguo
alumno del Seminario Mayor de Derio (Bilbao) quien es hoy día el
profesor de escuela de Garabandal, estaba reunido con algunas personas
en la cocina de Conchita. La niña recibió una carta que no entendió, así
que le solicitó a Félix que se la tradujera. Estaba escrita en italiano
y Félix, después de leerla dijo: «Por su estilo bien podría ser del
Padre Pío». Conchita le preguntó si conocía la dirección del Padre Pío y
al recibir una contestación afirmativa le pidió que le ayudara a
escribirle una carta para dar respuesta a la suya y manifestarle su
agradecimiento.

Habiendo terminado la
carta la dejaron sobre la mesa de la cocina, sin doblarla. Después de un
rato, Conchita entró en éxtasis y rezó el Rosario. Al regresar a su
estado normal Félix le preguntó: «¿Preguntaste a la Virgen sí la carta
era del Padre Pío?» «Sí, y me dio una respuesta secreta para enviarle.»
La niña subió a su habitación, regresando poco más tarde con un papel
escrito a mano. Delante de todos metió el papel en el sobre, que había
ya sido dirigido al Padre Pío por el profesor, sellándolo luego. La
carta que había llegado a Conchita, sin firma y sin dirección de regreso
pero con estampilla italiana, decía lo siguiente:

 


Mis queridas niñas:


A las nueve de la mañana, la Santísima
Virgen me encomendó que les dijera lo siguiente: «¡Oh benditas niñas de
San Sebastián de Garabandal! Yo les prometo que estaré con ustedes hasta
el fin de los siglos y que ustedes estarán conmigo durante el fin del
mundo y después, unidos conmigo en la gloria del Paraíso». Estoy
enviándoles una copia del santo Rosario de Fátima, que la Virgen me
pidió les enviara. El Rosario fue compuesto por la Virgen y debe ser
propagado para la salvación de los pecadores y para la preservación de
la humanidad de los terribles castigos con los que el buen Dios la
amenaza. Les doy un consejo: Recen y hagan que los demás recen porque el
mundo está a comienzos de la perdición. No creen en ustedes ni en sus
conversaciones con la Dama de Blanco; lo harán cuando ya sea demasiado
tarde.

 

En febrero 9 de 1975, el
personal de la revista NEEDLES (ahora GARABANDAL) condujo una entrevista
grabada con Conchita, durante la cual le preguntaron sobre esta
sorprendente carta que se decía había sido dictada por el Padre Pío:


P. Conchita, ¿recuerdas
algo sobre esta carta?


Conchita:

Recuerdo haber recibido
en el correo una carta dirigida a mí y a las otras tres niñas, Jacinta,
Loli y Mari Cruz. Me preguntaba qué contenía y, como no estaba firmada,
la metí en el bolsillo hasta que ví a la Santísima Virgen ese día.
Cuando se apareció le mostré la carta y le pregunté quién nos la había
enviado. La Virgen dijo que era del Padre Pío. Como no sabía quien era
el Padre Pío, no pregunté nada más. Después de la aparición conté a la
gente sobre la carta; un seminarista que estaba presente me explicó
acerca del Padre Pío y de dónde era él. Entonces le escribí una carta
diciéndole que me gustaría verle cuando visitase mi país. El entonces me
envió una pequeña carta diciendo: «¿Crees que puedo subir por la
chimenea?» Yo sólo tenía 12 años en esa época y no sabía nada de los
claustros.

 

La Visita de
Conchita al Padre Pío

 

En febrero de 1967,
Conchita llegó a Roma con su madre, un sacerdote español, el padre Luis
Luna, el Profesor Enrico Medi y la Princesa Cecilia de Borbón-Parma.
Había sido llamada allí por el Cardenal Ottaviani, prefecto del Santo
Oficio, llamado hoy la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe.
Fue durante esta visita que Conchita tuvo una audiencia privada con
el Papa Pablo VI
, durante la cual sólo cinco personas estuvieron
presentes con el Pontífice. Tenemos sobre esto el confiable testimonio
del Profesor Medi, entonces presidente de la Asociación Europea de
Energía Atómica y amigo del Papa, y quien era uno de los cinco
presentes.

Como Conchita tuvo que
esperar un día antes de su reunión con el Cardenal Ottaviani, el
Profesor Medi sugirió que ya que tenían algo de tiempo libre fueran a
San Giovanni Rotondo a ver al Padre Pío.

A continuación el
recuento de la propia Conchita acerca de la visita, tomado de la
entrevista de NEEDLES de 1975:

Todos estuvimos de
acuerdo, así que salimos para el Monasterio en el auto alquilado del
Profesor Medi. Llegamos como a las nueve de la noche y nos dijeron que
no podríamos ver al Padre Pío hasta la mañana siguiente en su Misa de
cinco.

Antes de Misa, el Padre
Luna y el Profesor fueron a la sacristía. El Profesor me contó más tarde
lo que ocurrió allí. Dijo que el Padre Luna había dicho al Padre Pío que
la Princesa de España estaba allí para verle. El Padre Pío dijo entonces
al Padre Luna: «No me siento bien y no podré verla hasta más tarde hoy».
El Profesor Medi dijo entonces: «Hay otra persona que quiere verlo
también. Conchita quiere hablar con usted.» Padre Pío dijo entonces:
«¿Conchita de Garabandal? Vengan a las ocho de la mañana».

Al llegar, fuimos
conducidos a un pequeño cuarto, una celda, que tenía una cama, una silla
y una pequeña mesita. Le pregunté al Padre Pío si este era su cuarto y
si él dormía ahí, a lo cual respondió: «Oh, no. No pueden ver mi cuarto.
Este es un cuarto rico». En ese momento no sabía la clase de hombre
santo que era el Padre Pío, como ahora sí lo sé. Entonces yo era muy
joven; tenía sólo 16 años.



 


P. ¿Quién estaba en el
cuarto contigo?


Conchita:

Sólo mi madre, el Padre
Luna y un sacerdote del Monasterio que hablaba español y estaba tomando
muchas fotos. No recuerdo que la Princesa y el Profesor hubieran estado
allí.


P. Puedes decirnos ¿qué
se dijo durante tu visita al Padre Pío?


Conchita:

Sólo recuerdo un poco.
Sí recuerdo que el sacerdote que había estado tomando fotos pidió
permiso para ello al Padre Pío, quien le respondió: «Has estado
tomándolas desde que llegaste».

Recuerdo que tenía el
crucifijo besado por Nuestra Señora, y que dije al Padre Pío: «Esta es
la Cruz besada por la Santísima Virgen. ¿Quisiera besarla?» Padre Pío
tomó entonces el Cristo y lo colocó en la palma de su mano izquierda,
sobre el estigma. Tomó entonces mi mano, que colocó sobre el crucifijo,
cerrando los dedos de esa mano sobre mi mano; con su mano derecha
bendijo mi mano y la cruz. Lo mismo hizo con mi madre cuando ella le
dijo que por favor bendijera su rosario, también besado por la Virgen.
Yo estuve de rodillas durante todo el tiempo que estuve ante él. Me tomó
de la mano, con la cruz, mientras que me hablaba.

 

Padre Pío y el
Milagro



 

La forma como el Padre
Pío se involucró en los eventos de Garabandal fue en parte la causa de
que le hubiese sido concedido un privilegio que tan sólo a otra persona
[*En la noche del 8 de agosto de 1961, Fr. Luis Andreu S.J. tuvo una
visión del Milagro mientras observaba a las videntes en éxtasis en los
pinos sobre una colina cerca del pueblo de Garabandal. El Padre Andreu
murió a la mañana siguiente durante su regreso a casa.] le había sido.
Vio el gran Milagro antes de morir.

Una de las profecías de
Nuestra Señora en Garabandal en relación con el Milagro fue que el Santo
Padre lo verá desde cualquier sitio donde esté, y que el Padre Pío lo
vería también
. Al morir el Padre Pío en 1968, Conchita quedó
perpleja, preguntándose por qué la profecía aparentemente no se había
cumplido. Un mes más tarde fue tranquilizada, recibiendo además un
regalo precioso.

En octubre 16 de 1968,
Conchita recibió un telegrama de Lourdes, proveniente de una mujer de
Roma a quien Conchita conocía. El telegrama pedía a Conchita ir a
Lourdes a recibir una carta del Padre Pío dirigida a ella. El Padre
Alfred Combe y Bernard L’Huillier de Francia estaban en ese momento en
el pueblo y accedieron a llevar a Conchita y a su madre a Lourdes.
Partieron esa misma noche. Con el afán, Conchita olvidó su pasaporte. Al
llegar a la frontera fueron detenidos durante seis horas, y sólo gracias
a un pasaporte especial, firmado por el Governador Militar de Irun,
pudieron pasar la frontera hacia Francia.

En Lourdes se
entrevistaron con los emisarios del Padre Pío de Italia, entre los
cuales estaba el Padre Bernardino Cennamo, O.F.M.  El Padre Cennamo
no era realmente de San Giovanni Rotondo, sino que pertenecía a otro
monasterio. Era, sin embargo, bien conocido por el Padre Pío y por el
Padre Pellegrino; éste último fue quien cuidó al Padre Pío durante sus
últimos años y quien transcribió la nota para Conchita dictada por el
Padre Pío.

El Padre Cennamo dijo a
Conchita que no había creído en las apariciones de Garabandal hasta que
el Padre Pío le pidió darle el velo que cubriría su cara después de su
muerte. El velo y la carta fueron entregados a Conchita, quien preguntó
al Padre Cennamo: «¿Por qué la Virgen me dijo que el Padre Pío iba a ver
el Milagro y él ha muerto?» El Padre le respondió: «El vio el Milagro
antes de morir. Me lo dijoo él mismo.»

Al regresar a casa
Conchita decidió escribir sobre el incidente a un amigo en Madrid. De
nuevo nos referimos a lo dicho por Conchita en la entrevista de NEEDLES
de 1975:

Tenia el velo ante mis
ojos mientras escribía cuando, de repente, toda la habitación se llenó
con una fragancia. Había oído sobre las fragancias del Padre Pío, pero
nunca les había dado mayor importancia. El cuarto entero olía con un
perfume tan fuerte que comencé a llorar. Era la primera vez que
experimentaba esto. Ocurrió después de su muerte.

  

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Una respuesta a Garabandal y el Santo Padre Pío

  1. MARIA DE LOS ANGELES dijo:

    Ciertamente que Garabandal es un lugar con una energia muy fuerte y muy especial…

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