Salmos

Cuando estes solo y con miedo… Salmo 23
 
EL BUEN PASTOR

1 Salmo de David.
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.

2 Él me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
3 y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.

4 Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.

5 Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.

6 Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo

 
Cuando te calumnien… Salmo 27
 
LA SEGURIDAD DEL QUE CONFÍA EN EL SEÑOR
1 De David
Expresión de confianza en Dios

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida,
¿ante quién temblaré?

2 Cuando se alzaron contra mí los malvados
para devorar mi carne,
fueron ellos, mis adversarios y enemigos,
los que tropezaron y cayeron.

3 Aunque acampe contra mí un ejército,
mi corazón no temerá;
aunque estalle una guerra contra mí,
no perderé la confianza.

4 Una sola cosa he pedido al Señor,
y esto es lo que quiero:
vivir en la Casa del Señor
todos los días de mi vida,
para gozar de la dulzura del Señor
y contemplar su Templo.

5 Sí, él me cobijará en su Tienda de campaña
en el momento del peligro;
me ocultará al amparo de su Carpa
y me afirmará sobre una roca.

6 Por eso tengo erguida mi cabeza
frente al enemigo que me hostiga;
ofreceré en su Carpa sacrificios jubilosos,
y cantaré himnos al Señor.

Súplica en la persecución

7 ¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz,
apiádate de mí y respóndeme!

8 Mi corazón sabe que dijiste:
"Busquen mi rostro".
Yo busco tu rostro, Señor,
9 no lo apartes de mí.
No alejes con ira a tu servidor,
tú, que eres mi ayuda;
no me dejes ni me abandones,
mi Dios y mi salvador.

10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me recibirá.

11 Indícame, Señor, tu camino
y guíame por un sendero llano,
porque tengo muchos enemigos.

12 No me entregues a la furia de mis adversarios,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
hombres que respiran violencia.

13 Yo creo que contemplaré la bondad del Señor
en la tierra de los vivientes.

14 Espera en el Señor y sé fuerte;
ten valor y espera en el Señor.

 
Cuando estes nervioso… Salmo 51
 
SÚPLICA DEL PECADOR ARREPENTIDO

1 Del maestro de coro. Salmo de David.

2 Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé.

Humilde reconocimiento del pecado

3 ¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!

4 ¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!

5 Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.

6 Contra ti, contra ti solo pequé
e hice lo que es malo a tus ojos.
Por eso, será justa tu sentencia
y tu juicio será irreprochable;
7 yo soy culpable desde que nací;
pecador me concibió mi madre.

Anhelo de renovación interior

8 Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior.

9 Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
10 Anúnciame el gozo y la alegría:
que se alegren los huesos quebrantados.

11 Aparta tu vista de mis pecados
y borra todas mis culpas.

12 Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.

13 No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.

14 Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga:
15 yo enseñaré tu camino a los impíos
y los pecadores volverán a ti.

16 ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia!

17 Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza.

18 Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
19 mi sacrificio es un espíritu contrito,
tú no desprecias el corazón contrito y humillado.

* * *

20 Trata bien a Sión, Señor, por tu bondad;
reconstruye los muros de Jerusalén.

21 Entonces aceptarás los sacrificios rituales
–las oblaciones y los holocaustos–
y se ofrecerán novillos en tu altar. 

Cuando Dios parece distante… Salmo 63
EL ANSIA DE DIOS

1 Salmo de David. Cuando estaba en el desierto de Judá.

2 Señor, tú eres mi Dios,
yo te busco ardientemente;
mi alma tiene sed de ti,
por ti suspira mi carne
como tierra sedienta, reseca y sin agua.

3 Sí, yo te contemplé en el Santuario
para ver tu poder y tu gloria.

4 Porque tu amor vale más que la vida,
mis labios te alabarán.

5 Así te bendeciré mientras viva
y alzaré mis manos en tu Nombre.

6 Mi alma quedará saciada
como con un manjar delicioso,
y mi boca te alabará
con júbilo en los labios.

7 Mientras me acuerdo de ti en mi lecho
y en las horas de la noche medito en ti,
8 veo que has sido mi ayuda
y soy feliz a la sombra de tus alas.
9 Mi alma está unida a ti,
tu mano me sostiene.

10 Que caigan en lo más profundo de la tierra
los que buscan mi perdición;
11 que sean pasados al filo de la espada
y arrojados como presa a los chacales.

12 Pero el rey se alegrará en el Señor;
y los que juran por él se gloriarán,
cuando se haga callar a los traidores.

Cuando el mundo parezca mayor que Dios… Salmo 90
MEDITACIÓN SOBRE LA BREVEDAD DE LA VIDA

1 Oración de Moisés, hombre de Dios.
Señor, tú has sido nuestro refugio
a lo largo de las generaciones.

2 Antes que fueran engendradas las montañas,
antes que nacieran la tierra y el mundo,
desde siempre y para siempre, tú eres Dios.

3 Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: "Vuelvan, seres humanos".

4 Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche.

5 Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:
6 por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita.

7 ¡Estamos consumidos por tu ira
y consternados por tu indignación!

8 Pusiste nuestras culpas delante de tus ojos,
y nuestros secretos a la luz de tu mirada.
9 Nuestros días transcurren
bajo el peso de tu enojo,
y nuestros años se acaban como un suspiro.

10 Nuestra vida dura apenas setenta años,
y ochenta, si tenemos más vigor:
en su mayor parte son fatiga y miseria,
porque pasan pronto, y nosotros nos vamos.

11 ¿Quién puede conocer la violencia de tu enojo
y ver el fondo de tu indignación?

12 Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.

13 ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…?
Ten compasión de tus servidores.

14 Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.

15 Alégranos por los días en que nos afligiste,
por los años en que soportamos la desgracia.

16 Que tu obra se manifieste a tus servidores,
y que tu esplendor esté sobre tus hijos.

17 Que descienda hasta nosotros
la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,
haga prosperar la obra de nuestras manos.

 

Cuando estes en peligro… Salmo 91
LA SEGURIDAD DEL QUE CONFÍA EN DIOS

La protección divina en medio de los peligros

1 Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
2 di al Señor: "Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío".

3 Él te librará de la red del cazador
y de la peste perniciosa;
4 te cubrirá con sus plumas,
y hallarás un refugio bajo sus alas.

5 No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
6 ni la peste que acecha en las tinieblas,
ni la plaga que devasta a pleno sol.

7 Aunque caigan mil a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
tú no serás alcanzado:
4c su brazo es escudo y coraza.

8 Con sólo dirigir una mirada,
verás el castigo de los malos,
9 porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo.

10 No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
11 porque él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.

12 Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra;
13 caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes.

Oráculo del Señor

14 "Él se entregó a mí,
por eso, yo lo libraré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
15 me invocará, y yo le responderé.
Estaré con él en el peligro,
lo defenderé y lo glorificaré;
16 le haré gozar de una larga vida
y le haré ver mi salvación".

Bibliografia:  http://es.catholic.net
 
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2 respuestas a Salmos

  1. Maria Lopes de Andrade dijo:

    Amiga, num momento em que no mundo se vê tanta barbária, temos o dever perante Nosso Pai Maior, de falarmos sobres os Ensinamentos Sagrados.Beijos. Maria Lopes..

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