Trata de PAZ EN GAZA Y SUR DE ISRAEL

  Trata de PAZ EN GAZA Y SUR DE ISRAEL

Fecha y hora:

martes, 31 de marzo de 2009 a las 23:45

Ubicación:

Donde seas que estes entra y firma antes del 31 de marzo a:  www.es.amnesty.org/crisis-en-gaza/actua/ para ejercer presion para que las Naciones Unidas actue por la paz y la justicia

Ver este evento en Windows Live

 Aqui adjunto una entrevista al Padre Manuel Musallam de la Iglesia Latina de Gaza y tambien un comunicado del mismo párroco sobre la situacion en Gaza

Guerra en la Franja de Gaza: El lobo y el cordero

(Enric Roig, Delegado de la FPSC en Jerusalén) 

Desde que el Patriarca Latino de Jerusalén le mandó a Gaza en 1995, el Padre Manuel Musallam no ha escatimado esfuerzos en el cuidado —y la defensa— de su pequeño rebaño de 200 feligreses católicos.

Ahora, después de 13 años, ha podido cruzar el check-point en dirección contraria y regresar a Bir Zeit, su pequeña aldea, pegada a Ramallah. Con un bastón en la mano y una boina en la cabeza, este orondo y campechano sacerdote se desploma en su sillón y aguarda con mirada desafiante la primera pregunta. Un chiquillo se lleva su boina y su bastón. El Padre Manuel le sonríe beatíficamente. Y es que 45 años de servicio pastoral por la musulmana geografía de Tierra Santa le han enseñado que aquí no se trata de ser ni lobo ni cordero, sino los dos.

¿Y qué hace el párroco de Gaza en Bir Zeit?
He venido a casa para visitar a mi familia. Me mandaron a Gaza en 1995 para servir como sacerdote y allí me pilló la Intifada del 2000. Desde 1995 hasta ahora han pasado 13 años sin poder salir de Gaza, por la simple razón de que soy palestino. Y punto.

La mitad de mi vida…
Pude salir una vez, durante dos horas, para recoger a mis padres y luego regresar. Eran ya ancianos y yo vivía fuera de Bir Zeit, lejos de ellos… Soy el mayor de los hermanos y me echaban de menos, ¿sabes?

Y luego, ¿no les acompañó cuando volvieron a Bir Zeit?
La Intifada los retuvo en Gaza. No pudieron volver. Empezaron a envejecer: 90, 92, 93 años… Y en Gaza murieron. Los dos. Y yo no puedo ni siquiera traer sus restos a Bir Zeit y enterrarlos aquí. Estas cosas me han hecho sufrir mucho, demasiado.

Dos cohetes palestinos sobrevuelan Gaza con dirección a la ciudad israelí de Beersheba. EFE

Pero a pesar de las dificultades quiere volver.
¡Es mi parroquia! Ahí está mi trabajo, mi gente… No es cuestión de deber, sino de amor. Es el amor lo que me empuja a volver: a mi gente, a mi trabajo, a mi escuela, a mi iglesia…

¿Y qué se encontrará al volver?
Mmm… No creo que nada haya cambiado. Nos dedicamos a hacer filosofía. La filosofía de la resistencia o la filosofía del diálogo, del proceso de paz. Dos corrientes que en teoría tendrían que conducirnos a la liberación de un país…

…Pero que no conducen a ningún lugar.
Nuestro problema no es ni el hambre, ni el sitio. Nuestro problema es la libertad. Queremos poner fin a este tiempo desastroso y ser una nación como las demás: libre, activa, desarrollar el mundo junto con las demás. Podemos hacerlo. Somos una buena nación, una nación culta. Nos gusta querer, nos gusta trabajar… Además, como los palestinos hemos sido desperdigados por el mundo entero, del mundo entero hemos aprendido facultades, experiencias. Tenemos un conocimiento amplio y profundo de los demás. Los conocemos, y por tanto podemos colaborar.

¿Qué hay de Israel?
Israel busca seguridad, pero sin paz no hay seguridad. Israel mantiene Gaza bajo sitio, un sitio estricto, muy estricto… Más aun: están cometiendo un crimen de guerra, un crimen contra la humanidad. Ahora, yo, en medio de tanto sufrimiento me voy a encontrar con más fanatismo, más deseo de muerte, más agresividad, más amargura…

Más resistencia.
Me encontraré con gente, con mi gente, perdiendo contacto con los demás, tratando de pegar más fuerte: ¡no, no a Israel! Voy a ver este NO en sus vidas.

¿Comparte usted este NO?
Para mí como sacerdote, y para nosotros los cristianos, se trata de algo complejo. Jesús es un SÍ.  Nuestra vida es un sí a todo: un sí a la vida, un sí al trabajo, un sí a la alegría, un sí a la felicidad. Pero nos enfrentamos a otra cosa: un sí a la muerte, un sí a la resistencia, un sí al odio, un sí a todo lo que sea negativo.

Y entonces, ¿qué se propone hacer?
Me voy a enfrentar a cristianos y a musulmanes. A los cristianos les hablaré del perdón. Del perdón, de la alegría, de la oración, de la vida…

¿Y a los musulmanes?
A los musulmanes les hablaré de lo mismo. Con Hamas… Me encararé con ellos. Trataré de hablarles del perdón. Pero como siempre, me replicarán: ¿perdonar a quién? ¿A Israel o a Ramallah?

¿Es usted o es la población cristiana quien no tiene problemas con Hamas?
Los cristianos estamos muy bien en Gaza: no tenemos dificultad alguna con ellos. Ni se nos odia, ni se nos persigue, ni se nos margina. 

Hemos hablado de los cristianos, hemos hablado de Hamas. ¿Qué pasa con Fatah?
No creo que nos encontremos ahora en el momento de discutir entre Fatah o Hamas, ni entre cristianos o musulmanes.

¿Y en qué momento nos encontramos, pues?
En el momento de la libertad. Estamos pensando en nuestra libertad: ¿quién nos puede liberar? Si es Hamas, estamos con Hamas. Si es Fatah, iremos con Fatah.

Las dos filosofías de las que nos hablaba hace un momento…
Estamos con Ramallah, si Ramallah es capaz de alcanzar un acuerdo con Israel a través de las conversaciones de paz. Lo aceptaremos. Y Hamas también lo aceptará.

Pues ¿A qué esperamos?
Hemos invertido tiempo en esto, y ahora descubrimos que todo el tiempo que hemos pasado en conversaciones de paz con Israel es tiempo perdido. Hay más asentamientos judíos, más presos palestinos, el muro del Apartheid… Nuestro derecho del retorno se ignora. El sitio de Gaza se hace más estricto… Éste es el impacto que han tenido las consecuencias de las conversaciones de paz.

Sitio israelí a Gaza. EFE

O sea que la población ya no confía en las conversaciones de paz.
Dicen: tanto tiempo negociando la paz con Israel y en lugar de devolvernos Jerusalén, Israel la está convirtiendo en una ciudad completamente judía. No nos devolverán Jerusalén, no abandonarán Cisjordania, ni volverán a las fronteras del 67. No reconocerán nuestro derecho del retorno. No destruirán este muro. No nos darán nuestra bandera ni nuestra libertad. Nos mantendrán prisioneros en esta tierra. Esta es la filosofía de Hamas.

¿Y el resultado?
Hamas no puede convencer a Israel de dejarnos tranquilos, ni Fatah puede convencerles de retirarse a las fronteras del 67.

Si ni Hamas ni Fatah pueden convencer a Israel, ¿qué alternativa queda?
Estamos cruzando un período de oscuridad. En la oscuridad, hombres, mujeres y niños pasan miedo. Aunque no corran peligro porque el camino esté libre de obstáculos. No sabemos adónde ir, qué hacer, ni con qué nos enfrentaremos en el futuro. El futuro es incierto. En lugar de libertad vemos sangre, y en lugar de vida, muerte…

Quizá esperando con paciencia…
¿Esperar? Hemos esperado 60 años. Desde el día que nací en 1938 la guerra ha estado presente: guerra aquí, guerra en Jordania, en todas partes, guerra.

Sí, es una situación que viene de lejos.
Pienso que ya el principio fue un error. Israel entró en Palestina por el camino equivocado: entraron con fuego, con armas, con guerra, matando y destruyendo todo. Y sin fronteras, sin límites. Hasta hoy Israel permanece como un estado sin fronteras: nadie sabe adónde van, dónde se detendrán. Ayer estaban en el Líbano, hoy en Siria, mañana en Egipto, y siempre en Palestina…

¿Alguna esperanza en el nuevo Primer Ministro israelí, sea quien sea?
Los palestinos no nos enfrentamos a personas. Nos enfrentamos al Sionismo. No se trata de Livni, Olmert o Netanyahu. Y esta filosofía cuenta con el apoyo de América y de Europa a pies juntillas. Olmert no ha cambiado nada. Livni no va a cambiar nada. Obama no va a cambiar nada. Europa no va a cambiar nada.

Pero la opinión pública internacional sí puede cambiar.
Como palestino, pienso que si Israel continúa con este comportamiento, tarde o temprano se encontrará encerrado y abandonado en este pequeño territorio de Palestina. No quiero que esto suceda y por lo tanto si se me permite dirigirme a Israel, como palestino y como cristiano…

Sí, por favor. ¿Qué mensaje tiene para Israel, Padre?
Ahora. Ahora, y no más tarde. Ahora es el momento de hacer la paz con los palestinos. Ahora es el momento de ponerse de acuerdo, de hacer concesiones. Ahora es el momento de amar a los palestinos.

¿No está pidiendo demasiado?
Los palestinos son gente amable, pero no aceptarán ser esclavos de Israel, ¿eh? En lugar de esclavizarlos, Israel debería tratarlos como hermanos, darles trabajo, hacer justicia.

Pero la paz viene antes.
La paz se asienta sobre cuatro pilares. El primer pilar para la paz es la justicia. Israel debería hacer la paz ahora. ¡Justicia ahora! Justicia para los palestinos: tienen derechos. Y porque los tienen, el mundo debería reconocérselos. ¡Tienen derechos! No se puede pretender que los israelíes llegaron a Palestina caídos del cielo…

Entendido. Justicia. ¿Y después?
Después, el segundo pilar es el desarrollo. Si nos mantienen bajo sitio como ahora y destruyen todo, la paz es imposible. La verdad es el tercero. ¡Los israelíes tienen que encontrar la forma de decir la verdad a su gente! Que no se puede esclavizar a un pueblo por toda la eternidad. Algún día este pueblo se levantará y arrasará con todo…

¿Y finalmente…?
Caridad. Tienen que querernos. Los palestinos no necesitamos sólo comer y beber. No, no es éste nuestro problema. Necesitamos amistad, necesitamos el amor de los demás. Necesitamos que los demás nos acepten y que nos quieran y que nos traten como a seres humanos.

¿Estamos muy lejos de conseguirlo?
Lo que Israel hace actualmente con los palestinos ahí está: falta de justicia, falta de desarrollo, falta de verdad, falta de amor. Así no se llega a la paz.

¿Y qué hay de los palestinos? ¿Qué concesiones deberían hacer ellos?
Me parece que la concesión de los palestinos y de los países árabes ya ha sido propuesta. Se han ofrecido a volver a las fronteras del 67. Esto es la concesión. Israel ocupa más del 75% de Palestina. El 25% restante no basta para el pueblo palestino, pero aún así hemos aceptado.

Quizás se necesita algo más. ¿Qué hay de Guilad Shalit?
Visita sus cárceles y te encontrarás 12.000 palestinos. En nuestra cárcel hay uno solo: Shalit. Y es suficiente para llevarlos de cabeza: uno. Pero 12.000 presos palestinos no molestan al mundo. La gente no sopesa las cosas, ¿no te parece? Cuando se habla de Shalit se habla de uno. Pero nosotros lloramos por 12.000 presos y por miles de lisiados y de heridos por Israel, de los que nadie se preocupa, como si los palestinos fuéramos animales. Y se nos trata como si lo fuéramos. Pero no a los israelíes: es como si ellos bajaran del cielo, los hijos de Dios, y nadie les puede tocar. ¿Acaso son la vaca sagrada de la India?

Algunos países árabes han empezado a mediar en el conflicto. ¿Puede ayudar esto de alguna manera?
No.

¿No?
Ya hemos pasado por esto. A Israel le gusta demasiado hablar, pero nunca implementan. No llevan a cabo lo que firmaron con los palestinos.

Los acuerdos son el primer paso.
Creo que el problema no lo solucionarán los acuerdos, sino la ley.

Sí, hemos hablado de eso: justicia, ley.
Cuando las personas estamos en desacuerdo nos dirigimos a un juzgado, para resolver el problema con una persona que pueda escuchar al uno y al otro, y proporcionar una solución. Pues con el problema de Palestina, con el problema de 9 millones de palestinos que viven en la diáspora, como refugiados en el mundo entero, con el problema de Gaza y de Cisjordania: ¿por qué no ir a un tribunal, un tribunal internacional, y solucionarlo ahí? Guerras y soldados, ideas y sentimientos militares, no pueden solventar el problema de Palestina. Deberíamos dirigirnos a un tribunal, bajo el séptimo artículo, y poner fin a este problema por la fuerza.

Por la fuerza de la ley…
Efectivamente: no por la fuerza interna, sino por la fuerza de otras naciones, externa. Y yo garantizo que los palestinos acatarán esta decisión. Pero Israel, a cada momento, se niega. El muro, por ejemplo, este muro del Apartheid. Todas las naciones estuvieron de acuerdo en que no es legal y que Israel debe moverlo. Pero ahora, con el veto de América, el muro sigue en pie, y nos empuja a más sufrimiento, a más conflicto, a más violencia, a más resistencia, a más muerte.

Las iniciativas militares y diplomáticas no resultan. ¿Qué hay de la ayuda humanitaria?
La ayuda humanitaria es una necesidad. Vivo entre gente que sufre y veo familias en tal condición que me veo obligado a repetir lo que ya dije al principio: esto es un crimen de guerra. La gente tiene derecho a que se la proteja en tiempos de conflicto. Aquí, los que están protegidos son Haniyeh, Mahmud Abbas y Tzippi Livni. Los demás, en Gaza o en Cisjordania, sufren: sufren, sufren, sufren. Hasta que mueren.

De entre todos los territorios que menciona, Gaza se lleva la peor parte.
Cruzar y ver Gaza ahora, sin electricidad, sin agua, sin comida, sin medicinas… ! La vida ahí no es normal! No es normal. No es humana.

¿Lo vive usted en primera persona?
Sí, en la escuela. Los profesores me comentan que los chicos no pueden estudiar porque cuando están en sus casas, después del colegio, ¡no tienen electricidad! Ni pueden hacer los deberes, ni pueden estudiar.

Los niños que viven a oscuras, sin luz, tienen traumas, tienen dificultades. Si quieren ir al baño pueden tropezar y caerse, romperse un brazo… Las consecuencias de pasar miedo, noche tras noche, durante tanto tiempo, son enormes, ¡enormes! Otra cosa que no podemos obviar es que este período de oscuridad ha dañado la vista de los chicos. Lo he comprobado. Un especialista, un médico oculista vino a la escuela con su equipo e hicieron una revisión a los alumnos y a los profesores. Y descubrieron que el 95% de los alumnos sufren de alguna dolencia en los ojos. Es una enfermedad, algo que no es normal en Gaza. Y los oídos, lo mismo. La vida entera. ¡Ir al hospital es una auténtica tragedia! No disponen ni siquiera del material de primeros auxilios para curar a los niños que se hayan roto un brazo o que se hayan hecho daño en la escuela.

En Gaza, ir a la escuela es toda una aventura. También fue una aventura construir esa escuela, ¿verdad?
Antes de nada debo agradecer a Dios que nos ha dado buenos y eminentes amigos en España, que fueron quienes construyeron la escuela. La Fundación Promoción Social de la Cultura (FPSC) ofreció el dinero, 1 millón de dólares, junto con el Gobierno español.

Esto nos honra.
Y además me gustaría que las personas que nos hicieron este regalo supieran que los niños y las niñas de la escuela rezan por ellos. Les tienen presentes y se lo agradecen. Rezan también por España ya que periódicamente ofrecemos oraciones por los que hicieron posible la escuela.

¿Una escuela así puede ayudar a la paz?
Creo que al construir escuelas se construye la paz. En primer lugar, en estas escuelas infundimos alegría. La alegría es el camino para la paz. Educamos para la paz. Hablamos de la paz, y pedimos a los alumnos que deseen la paz. Dentro de la escuela se respira paz. Viven pacíficamente juntos, cristianos y musulmanes. De los 675 alumnos que tenemos, 100 son cristianos y el resto musulmanes. Ahora trabajan 56 personas, profesores y empleados. Un precioso regalo de España para el pueblo palestino. Todos en Gaza lo saben y están agradecidos a España.

Se acerca la Navidad, que es un tiempo estupendo para hablar de familia y de paz. Cuéntenos, ¿Cómo se preparan cristianos y musulmanes para celebrarlo en la escuela?
Cantaremos canciones de Navidad, eso por descontado. Pero por otro lado necesitaremos caramelos… En Gaza no tenemos caramelos. Por esta razón, los chicos oirán, pero no gustarán. Oirán hablar de la alegría, pero no la saborearán. Los críos necesitan estas cosas humanas, materiales… No podemos decorar el árbol de Navidad: no tenemos ningún adorno. Ni tampoco decoraremos la escuela como otros años. No se enviarán felicitaciones, ni se visitarán, ni comerán juntos… El último año ya pasamos por todo esto, ¡a causa del sitio!

¿Y qué se hizo?
No podíamos encontrar nada a causa del sitio. Pero en un momento dado me las arreglé para sustituir los caramelos por fresas. Los agricultores de Gaza habían cosechado fresas, pero como no pudieron exportarlas había fresas en abundancia. Así pude sustituir los caramelos por fresas.

La puerta se abre y aparece el sobrino-nieto del Padre Manuel, con el bastón que antes se había llevado. El sacerdote hace como que se levanta. Pero enseguida llega su anciana hermana y le anuncia nuevas visitas: una mujer y varias criaturas. Nos sentamos de nuevo y la mujer arranca con su historia: salieron de Gaza hace un mes para ver a unos familiares en Ramallah y ahora los soldados israelíes no les dejan volver. Su marido está al otro lado del check-point. Padre, le pregunta, ¿qué podemos hacer?

(TEXTO publicado en www.gaceta.es )

 

La escalofriante tragedia de Gaza narrada por su párroco
 
Testimonio del padre Manuel Musallam

GAZA, sábado, 17 enero 2008

De la Iglesia de Dios en Gaza a los queridos santos de Palestina y de todo el mundo:
La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo sea con todos vosotros.
Desde el valle de las lágrimas, desde Gaza bañada en su sangre, una sangre que ha sofocado la felicidad en el corazón de un millón y medio de habitantes, os dirijo estas palabras de fe y esperanza. No utilizaré la palabra "amor", esa palabra se ha quedado atragantada incluso en nuestras gargantas de cristianos. Los sacerdotes de la Iglesia levantan el estandarte de la esperanza para que Dios se apiade y compadezca de nosotros dejando para Él un resto en Gaza, y de esta forma no se apague la lámpara del cristianismo que encendió, en los comienzos de la Iglesia, el diácono Felipe. Que la compasión de Cristo eleve nuestro amor a Dios, aunque en estos momentos se encuentre en un "estado crítico".
Desde mi corazón de sacerdote y párroco os pido que recéis por el alma de nuestra hija, nuestra querida hija de la escuela de la Sagrada Familia, la primera cristiana fallecida en esta guerra: Cristina Wadi al-Turk.
Murió la mañana del sábado 2 de enero de 2009 a causa del miedo y del frío. Las ventanas de su casa estaban abiertas para proteger a los niños del efecto de la onda expansiva en los cristales. Los cohetes pasaban por encima de su casa, afectando a todos los vecinos y haciendo que todo se moviera amenazadoramente. No pudo soportar todo eso y se fue a quejarse al Creador y a pedirle una nueva casa y un refugio donde no hubiera llanto ni cohetes, ni gemidos sino alegría y felicidad.
Queridos hermanos en Cristo, lo que veis en vuestras pantallas de televisión y lo que oís no es en absoluto todo el sufrimiento real por el que está pasando nuestro pueblo de Gaza. Ni la televisión ni la radio pueden transmitir en toda su amplitud lo que está pasando en nuestra tierra.
El asedio de Gaza es un huracán que crece por momentos hasta convertirse en un crimen contra la humanidad. El pueblo de Gaza hoy, lleva su tragedia al juicio de la conciencia de cada hombre "de buena voluntad". El tiempo venidero será el tiempo del juicio justo de Dios.
Los niños de Gaza, con sus parientes, duermen en los pasillos de sus casas, si es que aún los conservan, o en los cuartos de baño, para protegerse, temblando de miedo por el estruendo y los temblores, los temblores terribles de los cazas F-16.
Es verdad que hasta ahora los objetivos de los aviones han sido en su gran mayoría las sedes principales del gobierno y de Hamás, pero todos estos edificios están situados entre las casas de la gente al no separarse de ellas más de 6 metros, que es la distancia legal permitida entre edificios. Por eso las casas de la gente sufren graves daños y muchos de los niños fallecidos lo son por este motivo. Nuestros niños viven en un estado constante de pánico y terror, y esto les hace enfermar. Esto y la falta de alimentos, la mala alimentación, la pobreza, el frío… La tragedia que se vive en los hospitales es crítica. En estos hospitales no había, antes de la guerra, dispositivos de urgencias, y ahora se ven desbordados por miles de heridos, enfermos y por estos acontecimientos, hasta tal punto que las operaciones se realizan en los pasillos de los hospitales. Muchos de los heridos se envían por el paso de Rafah hacia Egipto, pero el que consigue pasar no vuelve, pues la mayoría mueren por el camino. La gente en los hospitales está asustada, triste, rozando casi la histeria.
Quiero ahora contaros una pequeña historia ocurrida en el hospital a la familia de Abdel Latif. Uno de sus hijos desapareció en la primera oleada de bombardeos. Le buscaron en casa de sus familiares pero no le encontraron ni en el primero ni en el segundo día de la guerra. Al tercer día, recorriendo la familia el hospital, encontraron a un pariente de la familia Yarad que estaba cuidando a uno de sus hijos que había sido herido y estaba mutilado. Ese niño había perdido una de sus piernas y su rostro estaba desfigurado no por los bombardeos de los aviones sino por los efectos de la onda expansiva de las explosiones en los cristales, que se le habían clavado estando él en el hospital cuando una parte de éste fue alcanzado por los bombardeos. Abdel Latif se acercó a consolar al de la familia Yarad, pero cuando estuvo cerca del herido, descubrió que el herido era su propio hijo y no el hijo de la familia Yarad. Para mediar entre la diferencia de las dos familias, decidieron esperar a que el herido se despertase y dijese a qué familia pertenecía. De esta forma la familia de Abdel Latif pudo recuperar a su hijo, que estaba cuidando la familia Yarad.
Os describo esto someramente en mi carta pidiéndoos ayuda a vosotros, y también a Dios. Nuestro pueblo en Gaza se comporta como si fuesen animales salvajes, no como personas. Comen pero no se alimentan, lloran pero no tienen lágrimas. No hay ni agua ni electricidad ni comida, sólo miedo, pánico y bloqueo… Ayer en la panadería se negaron a darme pan. La causa: el hombre se niega a darme pan hecho con una harina que no es buena para la salud, no por desprecio de que yo sea sacerdote. La harina buena que tenía se ha agotado y ahora ofrece lo que le queda en gran cantidad, una harina no apta para el consumo humano. Yo, por mi parte, he jurado no comer pan en lo que dure esta guerra.
Os pedimos que elevéis a Dios vuestras más ardientes oraciones y que no se celebre misa ni servicio religioso en que no os acordéis delante de Dios de la tragedia de Gaza. Por mi parte, yo sigo enviando pequeñas cartas a nuestros hijos para alentar la esperanza en sus corazones. Hemos decidido rezar juntos, cada hora, esta oración : « Oh Señor de la paz, danos la paz. Oh Señor de la paz, concede la paz a nuestro país. Ten compasión Señor, ten compasión de tu pueblo y no te enojes nunca con él ». Os pido que ahora os levantéis y que recéis con nosotros. Vuestras oraciones, unidas a las nuestras, moverán a todo el mundo y le enseñarán que el milagro del amor que se ha detenido en el camino y que aún no ha llegado a vuestros hermanos de Gaza, no es el amor de Cristo y de su Iglesia. Para el amor de Cristo y de la Iglesia no son obstáculo las diferencias políticas o sociales, las guerras ni ningún otro tipo de causa. Cuando vuestra caridad llega a nosotros, sentimos que aquí en Gaza, somos una parte que no se olvida de la Iglesia de Cristo, una Iglesia santa, católica, y que nuestros hermanos musulmanes que están entre nosotros forman parte de nuestras familias, de nuestro destino, con los que compartimos todo y con los que formamos, todos juntos, el pueblo palestino.
Pero en medio de todo esto, nuestro pueblo en Gaza no deja de rechazar la guerra como solución para la paz, y está convencido de que el único camino hacia la paz es la paz misma. En Gaza somos pacientes y en nuestros ojos se puede leer : « Entre la esclavitud y la muerte, para nosotros no hay opción ». Queremos vivir para alabar al Señor en Palestina y dar testimonio de Cristo. Queremos vivir para Palestina, no morir por su causa. Pero si la muerte un día se nos presenta, moriremos gustosos, con valor y con fuerza.
Os rogamos que en vuestras oraciones a Dios le pidáis que nuestro Señor Jesucristo nos dé su Paz auténtica, para que « puedan vivir juntos el lobo y el cordero, el buey pueda pacer con el león, y el niño pueda meter su mano en la boca de la serpiente y ésta no le muerda ».
La paz de Cristo, esa paz que nos invita a ser un solo cuerpo, esté con todos vosotros y os proteja. Amén.
Vuestro hermano,
padre Manuel Musallam,
párroco de la iglesia latina de Gaza
 
 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en PAZ. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s