Oración por Chile ¡¡¡FUERZA CHILE!!!

Oremos por el pueblo chileno, que esta sufriendo en este momento las secuelas de un terremoto y de un maremoto.

 

Elevemos una oración por nuestros hermanos Chilenos a Ntra. Sra. del Carmen, Reina de Chile.


SÚPLICA PARA TIEMPOS DIFÍCILES



“Señora, Madre de Nuestro Señor Jesucristo; nuestros hermanos Chilenos tienen mil dificultades: ayúdalos.


De los enemigos del alma: sálvalos.


En sus desaciertos: ilumínalos.


En sus dudas y penas: confórtalos.


En sus enfermedades: fortalécelos.


Cuando sean despreciados: anímalos.


En las tentaciones: defiéndelos.


En estas horas difíciles: consuélalos.


Con tu corazón maternal: ámalos.


Con tu inmenso poder: protégelos.


Y en tus brazos al expirar: recíbelos.



Virgen del Carmen, ruega por nuestros hermanos chilenos.


Amén.”

Virgen del Carmen,
Reina de Chile:
¡Salva a tu pueblo que clama a tí!
Patrona y Reina de Chile ¡Oh Virgen Santísima del Carmen, llenos de la más tierna confianza, como hijos que acuden al corazón de su madre, nosotros venimos a implorar una vez más los tesoros de misericordia, que con tanta solicitud nos habéis siempre dispensado. Reconocemos humildemente que uno de los mayores beneficios que Dios ha concedido a nuestra Patria ha sido señalaros a Vos por nuestra especial Abogada y Protectora. Por eso, a voz clamamos en todos nuestros peligros y necesidades, seguros de ser benignamente escuchados. Vos sois la Madre de la Divina Gracia, conservad puras nuestras almas; sois la Torre poderosa de David, defended el honor y la libertad de nuestra Nación; sois el Refugio de los pecadores, tronchad las cadenas de los esclavos del error y del vicio; sois el Consuelo de los afligidos, socorred a las viudas, a los huérfanos y a los desvalidos; sois el Auxilio de los Cristianos, conservad nuestra fe, y proteged a nuestra Iglesia, en especial a sus obispos, sacerdotes y religiosos. Desde el trono de vuestra gloria, atended a nuestras súplicas, ¡Oh Madre del Carmelo! Abrid vuestro manto, y cubrid con él a esta República de Chile, de cuya bandera Vos sois la estrella luminosa. Os pedimos aciertos para los magistrados, legisladores y jueces; paz y piedad, para los matrimonios y familias; santo temor de Dios, para los maestros; inocencia, para los niños; y para la juventud, cristiana educación. Aparta de nuestras ciudades los terremotos, incendios y epidemias, alejad de nuestros mares las tormentas y dad la abundancia a nuestros campos y montañas. Sed Vos el escudo de nuestros guerreros, el faro de nuestros marinos y el amparo de los ausentes y viajeros. Sed el remedio de los enfermos, la fortaleza de las almas atribuladas, la protección especial de los moribundos y la redentora de las almas del Purgatorio. ¡Oídnos, pues, Madre clementísima!, y haced que, viviendo unidos en la vida por la confesión de una misma fe y por la práctica de un mismo amor al Corazón Divino de Jesús, podamos ser trasladados de esta patria terrenal a la patria inmortal del cielo, en la que os alabaremos y bendeciremos por los siglos de los siglos.
Así Sea.

 

PIDIENDO POR NUESTRAS NECESIDADES
(ORACIÓN A JESÚS SACRAMENTADO)
  

¡Señor y Dios mío, seas siempre bendito y alabado
mi Jesús Sacramentado! 
¡Oh Jesús!, que no contento con morir crucificado después de haber sufrido la más cruel de las pasiones por amor a nosotros los hombres pecadores, has querido permanecer siempre cerca y voluntariamente
te constituyes en el Santísimo Sacramento. 
Mil gracias Señor, vengo a ti y me acerco como un hijo al hogar.
Vengo a exponerte mis quebrantos, miserias, infortunios, necesidades, como los que se confían al mejor de los amigos. 
Tú me miras y estás presto a consolarme. Como lo hiciste en tu vida terrenal sobre tantos que imploran Tu clemencia, tiende ahora tu santa mano para alejar de mi y de los mios, las intranquilidades que nos mantienen en zozobra. Eres todopoderoso. Nada se oculta a tus ojos.
Lees en el fondo de mi alma mis penas y alegrías, sabes todo cuanto quiero y cuanto necesito. 
Señor ten piedad de mí, apacigua a tus ovejas y calma las tempestades
de mi alma. Tú que a tu paso por el mundo fuiste alivio, remedio y auxilio,
no me abandones. Sigue derramando sobre los necesitados el copioso raudal de tus bendiciones. 
Indigno soy de pedirte nada Señor, pero eres mi padre, y por grande que sea mi indignidad, mayor es tu clemencia y misericordia.
Por eso me acojo con amplia confianza en tu regazo. 
No en vano eres el más abnegado de los padres; no me rechaces si he tardado en llegar a Ti, acógeme Padre bondadoso. Dame tu gracia para apartarme del pecado; tengo los mejores propósitos de una vida nueva, pero soy muy frágil, nada podré sin Ti. 

Robustece mi fe, arranca la cimiente del mal. Quiero ser un vaso nuevo, sinceramente deseo dejar los malos hábitos que me hacen esclavo de las pasiones. Sé tu Señor, el que rompa esas cadenas que atan mi alma que te pertenece, que Tú redimiste y que cuesta el sacrificio de tu sangre.

 

 Padre, te lo ruego, escúchame, no desoigas mis clamores, envía tu piadosa mirada sobre mi casa, mi familia, mis vecinos, mi prójimo, el mundo entero; consérvanos la salud del cuerpo y especialmente del alma. Ampara a todos los que hubieran hecho daño, para alcanzar así el perdón, que Tú Señor guardas para todos nosotros. 
Tú que nos enseñaste a ganar el pan de cada día con el sudor de nuestra frente, ¡Oh! Padre Celestial, procúrame el trabajo honrado con el que pueda ganar el sustento de los que tu voluntad ha confiado a mi protección. Que en mi hogar reine la paz, la tranquilidad y el bienestar bajo Tu sombra.  
Bendice todo cuanto pienso y realizo.
Afirma cada día mi fe que me enseñaron mis padres y abuelos.

Infunde en mi el amor al prójimo; préstame los medios para socorrerles.

 

Cuando fuere necesario, alcánzame conformidad y resignación en la adversidad, fortalece mi espíritu, dame serenidad y entereza,la paciencia para sobreponerme a las contrariedades que en mi diario vivir se puedan presentar. 
Ilumíname para tomar las decisiones apropiadas en mis momentos de vacilación. Auxiliame, haz que mis determinaciones sean bajo Tu voluntad y no la mía. 
 Hazme humilde Señor como lo eres Tú.
Guía y protege a los niños, jóvenes y religiosos; hazlos santos para que puedan humildemente caminar firmes en la fe, llevando Tu palabra de esperanza y caridad, amándonos los unos a los otros como Tú nos amas…
Amén 

(Rezar un Padre Nuestro y un Ave María).
Esta oración es para ti y los tuyos, y para el pueblo chileno como tambien el haitiano y para todos los pueblos damnificados por catastrofes climaticas o belicas…
 

 

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2 respuestas a Oración por Chile ¡¡¡FUERZA CHILE!!!

  1. zυℓмα dijo:

    Me uno en oración……………..

  2. ROSA MARIA dijo:

    OREMOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!POR NUESTROS HERMANOS………………………….. CHILENOS.

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