San Jose oraciones

ORACIÓN
A SAN JOSE POR DIVERSAS NECESIDADES

Santo Patriarca,
dignísimo esposo de la Virgen María y Padre adoptivo
de Nuestro Redentor Jesús, que por vuestras heroicas virtudes,
dolores y gozos merecisteis tan singulares títulos; y
por ellos, especialísimos privilegios para interceder
por vuestros devotos; os suplico, Santo mío, alcancéis
la fragante pureza a los jóvenes y doncellas, castidad
a los casados, continencia a los viudos, santidad y celo a los
sacerdotes, paciencia a los confesores, obediencia a los religiosos,
fortaleza a los perseguidos, discreción y consejo a los
superiores, auxilios poderosos a los pecadores e infieles para
que se conviertan, perseverancia a los penitentes, y que todos
logremos ser devotos de vuestra amada Esposa, Maria Santísima,
para que por su intercesión y la vuestra podamos vencer
a nuestros enemigos, por los méritos de Jesús,
y conseguir las gracias y favores que os hemos pedido para santificar
nuestras almas hasta conseguir dichosa muerte, y gozar de Dios
eternamente en el Cielo. Amén.

SAN
JOSÉ BENDITO

San José
bendito tú has sido el árbol elegido por Dios no
para dar fruto, sino para dar sombra. Sombra protectora de María,
tu esposa; sombra de Jesús, que te llamó Padre
y al que te entregaste del todo. Tu vida, tejida de trabajo y
de silencio, me enseña a ser fiel en todas las situaciones;
me enseña, sobre todo, a esperar en la oscuridad. Siete
dolores y siete gozos resumen tu existencia: fueron los gozos
de Cristo y María, expresión de tu donación
sin límites. Que tu ejemplo de hombre justo y bueno me
acompañe en todo momento para saber florecer allí
donde la voluntad de Dios me ha plantado. Amén.

ACORDAOS

Acordaos, oh
castísimo esposo de la Virgen María y amable protector
mío San José, que jamás se ha oído
decir que ninguno haya invocado vuestra protección e implorado
vuestro auxilio sin haber sido consolado. Lleno, pues, de confianza
en vuestro poder, ya que ejercisteis con Jesús el cargo
de Padre, vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos con
todo fervor. No desechéis mis súplicas, antes bien
acogedlas propicio y dignaos acceder a ellas piadosamente. Amén.

A
SAN JOSÉ OBRERO

Nos dirigimos
a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra,
como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro
llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen
Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro
Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras
necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa
de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos
de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto.
Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo,
nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu
ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros
esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso
eterno en el Cielo. Amén.

PARA
PEDIR UN FAVOR

Amadísimo
Padre mío San José: confiando en el valioso poder
que tenéis ante el trono de la Santísima Trinidad
y de María vuestra Esposa y nuestra Madre, os suplico
intercedáis por mí y me alcancéis la gracia…
(hágase aquí la petición).

José,
con Jesús y María, viva siempre en el alma mía.

José,
con Jesús y María, asistidme en mi última
agonía.

José,
con Jesús y María, llevad al cielo el alma mía.

Padrenuestro,
Avemaría y Gloria.


San José, esposo de la Virgen María

(19 de
marzo )




 

José
significa "Dios me ayuda".

De San José únicamente
sabemos los datos históricos que San Mateo y San Lucas nos narran
en el evangelio. Su más grande honor es que Dios le confió sus
dos más preciosos tesoros: Jesús y María. San Mateo nos dice
que era descendiente de la familia de David.

Los santos que más han
propagado la devoción a San José han sido: San Vicente Ferrer,
Santa Brígida, San Bernardino de Siena (que escribió en su honor
muy hermosos sermones) y San Francisco de Sales, que predicó
muchas veces recomendando la devoción al santo Patriarca. Pero
sobre todo, la que más propagó su devoción fue Santa Teresa,
que fue curada por él de una terrible enfermedad que la tenía
casi paralizada, enfermedad que ya era considerada incurable. Le
rezó con fe a San José y obtuvo de manera maravillosa su curación.
En adelante esta santa ya no dejó nunca de recomendar a las
gentes que se encomendaran a él. Y repetía: "Otros santos
parece que tienen especial poder para solucionar ciertos
problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder
para ayudar en todo". Hacia el final de su vida, la mística
fundadora decía: "Durante 40 años, cada año en la fiesta
de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me
ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que
hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que
grandes frutos van a conseguir". Y es de notar que a todos
los conventos que fundó Santa Teresa les puso por patrono a San
José.

San Mateo narra que San José
se había comprometido en ceremonia pública a casarse con la
Virgen María. Pero que luego al darse cuenta de que Ella estaba
esperando un hijo sin haber vivido juntos los dos, y no
entendiendo aquel misterio, en vez de denunciarla como infiel,
dispuso abandonarla en secreto e irse a otro pueblo a vivir. Y
dice el evangelio que su determinación de no denunciarla, se debió
a que "José era un hombre justo", un verdadero santo.
Este es un enorme elogio que le hace la Sagrada Escritura. En la
Biblia, "ser justo" es lo mejor que un hombre puede ser.

Nuestro santo tuvo unos sueños
muy impresionantes, en los cuales recibió importantísimos
mensajes del cielo.

En su primer sueño, en
Nazaret, un ángel le contó que el hijo que iba a tener María
era obra del Espíritu Santo y que podía casarse tranquilamente
con Ella, que era totalmente fiel. Tranquilizando con ese mensaje,
José celebró sus bodas. La leyenda cuenta que doce jóvenes
pretendían casarse con María, y que cada uno llevaba en su mano
un bastón de madera muy seca. Y que en el momento en que María
debía escoger entre los 12, he aquí que el bastón que José
llevaba milagrosamente floreció. Por eso pintan a este santo con
un bastón florecido en su mano.

En su segundo sueño en Belén,
un ángel le comunicó que Herodes buscaba al Niño Jesús para
matarlo, y que debía salir huyendo a Egipto. José se levantó a
medianoche y con María y el Niño se fue hacia Egipto.

En su tercer sueño en Egipto,
el ángel le comunicó que ya había muerto Herodes y que podían
volver a Israel. Entonces José, su esposa y el Niño volvieron a
Nazaret.

San José, el santo del
Silencio. Es un caso excepcional en la Biblia: un santo al que no
se le escucha ni una sola palabra. No es que haya sido uno de esos
seres que no hablaban nada, pero seguramente fue un hombre que
cumplió aquel mandato del profeta antiguo: "Sean pocas tus
palabras". Quizás Dios ha permitido que de tan grande amigo
del Señor no se conserve ni una sola palabra, para enseñarnos a
amar también nosotros en silencio. "San José, Patrono de la
Vida interior, enséñanos a orar, a sufrir y a callar".

Santa Teresa repetía:
"Parece que Jesucristo quiere demostrar que así como San José
lo trató tan sumamente bien a El en esta tierra, El le concede
ahora en el cielo todo lo que le pida para nosotros. Pido a todos
que hagan la prueba y se darán cuenta de cuán ventajoso es ser
devotos de este santo Patriarca".

"Yo no conozco persona que
le haya rezado con fe y perseverancia a San José, y que no se
haya vuelto más virtuosa y más progresista en santidad"

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